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Teatro Colón

El Teatro Colón representa un sitio imperdible para todo extranjero que llega a la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de uno de los 5 mejores coliseos del mundo para la ópera por su espectacular acústica que lleva el sonido hacia el espectador en cualquier lugar del recinto.

En el imaginario colectivo, el Teatro Colón concentra el mayor estatus artístico de todos los tiempos. De hecho, fue inspiración hasta de obras literarias como El gran teatro de Manuel Mujica Láinez, basado en la representación de la ópera Parfisal de 1942.

Refugio de la música y la danza, sigue siendo semillero de grandes artistas como los bailarines Julio Bocca, Maximiliano Guerra y Paloma Herrera; y albergue de compositores como Richard Strauss e Igor Stravinsky; directores de la talla de Daniel Barenboim y Karl Böhm; y cantantes como Plácido Domingo, Enrico Caruso y Luciano Pavarotti, entre muchos otros.

Situado a escasos metros del Obelisco, invita a descubrir uno de los íconos de consagración para todo artista nacional, y un espacio destinado al arte ampliamente venerado por el público, tanto por la fastuosidad de su decoración, la calidad de sus presentaciones y las características de su arquitectura.

El recorrido diario por el Teatro Colón es guiado y dura poco menos de una hora. En su interior, funciona el Instituto Superior de Arte, una Biblioteca, el Centro de Experimentación Musical, y diversos talleres que le otorgan cierta originalidad en comparación con otros teatros del mundo, debido a que la mayoría de las puestas en escena, telones, escenografías y vestuarios son realizadas en la misma dependencia. Además, hay un Museo en el que se visualizan elementos y trajes de antiguas presentaciones.

Monumental

El antiguo edificio del Teatro Colón funcionaba frente a la Plaza de Mayo de Buenos Aires y tenía capacidad para 2.500 personas. Inaugurada en 1857, la construcción llevó, por primera vez en la Argentina, tirantes y armazones de hierro; los candelabros y arañas eran alimentados a gas; y el escenario era el más grande para la época.

El espacio duró apenas 3 décadas y desarrolló un amplio repertorio que incluyó el estreno de óperas alemanas cantadas en italiano, como ocurría en algunos países de Europa. Finalmente, debió cerrar sus puertas en 1888 para dar lugar a la sede del Banco de la Nación Argentina.

Declarado Monumento Histórico Nacional en 1989, el actual edificio ubicado sobre la Avenida 9 de Julio, llevó más de 20 años de construcción. Ideado originalmente a fines del siglo XIX por el ingeniero italiano Francesco Tamburini, tras su muerte la ejecución de la obra pasó a manos el arquitecto Vittorio Meano, quien poco tiempo después también debió ser reemplazado por su discípulo belga Jules Dormal.

Este obligado cambio de directores de obra impartió al edificio un mix de estilos que conformaron un admirable ejemplar ecléctico del siglo XIX. Según las palabras del propio Meano, el teatro ostenta las características generales del Renacimiento italiano; la buena distribución y solidez de la arquitectura alemana; y la gracia, variedad y ornamentación de la arquitectura francesa.

Características edilicias

La ejecución de la obra se extendió 2 décadas y el Teatro Colón fue inaugurado oficialmente el 25 de mayo de 1908 con la presentación de Aída, de Giuseppe Verdi.

El predio ocupa en total 58 mil metros cuadrados. La sala principal posee capacidad para 2.487 espectadores sentados y 4 mil de pie; está dividida en siete niveles y es una de las más grandes del mundo con 32 metros de diámetro, 75 de profundidad y 28 de altura.

Entre los detalles que destacan al Colón aparece su rica decoración en dorado y escarlata; un escenario con 35 metros de profundidad de herradura a la italiana; una araña central con 700 bombitas eléctricas; y una cúpula con motivos musicales pintada en 1966 por el reconocido artista Raúl Soldi, la cual reemplazó a la original de Marcel Jambon, afectada durante la década del 30 por filtraciones de humedad.

Muchos de los elementos y ornamentaciones que posee fueron traídos especialmente de Europa, como un luminoso vitral ubicado en el hall de entrada realizado por la casa Gaudin de París y mármoles amarillos y rosados de Siena y Portugal. Además, el Salón Dorado -sede de conciertos de cámara, conferencias y exposiciones con entrada libre y gratuita- tiene su inspiración en el Grand Foyer de la Ópera de París.

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