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Nuestra alimentación influye en el funcionamiento de nuestro corazón

Nuestra alimentación influye en el funcionamiento de nuestro corazón. Por ello, es importante que dentro de nuestras posibilidades procuremos tener una dieta sana y equilibrada, así como cambiar algunos hábitos nocivos.

Las arterias coronarias constituyen el sistema de irrigación del corazón, ya que por medio de ellas circulan la sangre y los nutrientes. Por esta razón es importante mantener sanas las arterias para que no se obstruyan y el vital órgano reciba los nutrientes necesarios para su buen funcionamiento.

La recomendación es llevar una dieta balanceada para reducir los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares e incluir los siguientes alimentos:

Ricos en grasas insaturadas

Existen distintos tipos de grasas insaturadas pero las más representativas son las poliinsaturadas, tales como el omega 3, las cuales contribuyen a reducir el colesterol y los triglicéridos. También destacan por su capacidad de disminuir el riesgo de formación de trombos o coágulos, y se puede encontrar en el pescado azul.

El otro grupo son las grasas monoinsaturadas, que reducen el colesterol malo, evitando su oxidación, causa principal por la que dichas partículas de colesterol tienden a adherirse a los vasos sanguíneos formando las llamadas placas de ateroma, aumentando los niveles de colesterol bueno. Se encuentran en el ácido oleico, incluido en el aceite de oliva y el aguacate.

Ricos en fibra

La fibra también contribuye a reducir los niveles de colesterol. Los alimentos ricos en fibra son las legumbres, verduras y hortalizas, frutas frescas y secas, cereales integrales: Pan, arroz y pasta.

Sustancias con acción antioxidante

La ingesta habitual de sustancias con actividad antioxidante se relaciona con la disminución de la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Uno de los principales mecanismos de producción de aterosclerosis, esto es el estrechamiento del diámetro de las arterias que dificulta el paso de la sangre, origen de la mayoría de las enfermedades cardiovasculares, es la oxidación de las LDL. Actúan contra ella, entre otras, las siguientes sustancias:

Vitamina E: Aceite vegetal virgen, frutos secos oleaginosos y germen de trigo.

Vitamina C: Pimiento crudo, cítricos, kiwi, verduras y hortalizas.

Sustancias colorantes propias de los vegetales: Licopeno: Da el color rojo al tomate, betacaroteno: Color amarillo, anaranjado o rojizo en vegetales, vino tinto, uva y mosto, té, verduras y frutas.

Ciertos minerales: El zinc: Carnes, pescados, huevos y el selenio: Carnes, pescados, huevos y mariscos.

Compuestos azufrados: Verduras de la familia de la col, cebolla, ajos.

Lo más importante es revisar anualmente los niveles de colesterol. Frente a algún trastorno del colesterol, lo más conveniente es acudir al médico para que les recomiende el tratamiento más adecuado.

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