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Escuela para padres

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Algunos estudios revelan que las mamás que son amas de casa, conversan con sus hijos en promedio 30 minutos al día, de los cuales por lo menos 18 a 20 minutos hablan ellas. De la misma manera las mamás que trabajan, conversan con sus hijos en promedio 11 minutos al día, de los cuales por lo menos 7 hablan ellas.

Es evidente que una de las cosas más difíciles para los padres es escuchar a sus hijos y se olvidan que para educarlos bien, hay que conocerlos bien, y para ello, una de las cosas más importantes es escucharlos.

Muchos lo que hacen es siempre dar indicaciones, órdenes, o poner un ojo crítico en cada cosa que hacen sus hijos: No hagas tal cosa, Pórtate bien, Te dije que hicieras tal cosa, son las clásicas frases de los padres, que aunque en muchas ocasiones son necesarias, no podemos permitir que se transformen en la única forma de comunicación con nuestros hijos.

Cuándo los hijos llegan a la adolescencia es cuando más se nota si aprendimos o no a comunicarnos con ellos. En realidad el problema no son las respuestas sino las preguntas.

La solución es preguntar cosas que nos permitan escucharlos. Cosas que ahonden más en ellos. Escuchar a nuestros hijos nos permitirá que tengan la confianza de hablar con nosotros y poder conocerlos mejor, pero eso depende mucho de que ellos quieran hablar y para ello, debemos hacer buenas preguntas. No lo olvide, buenas preguntas. Las buenas intenciones nos hacen hijos exitosos.




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